La cumbre global inicia con tensiones y define las relaciones internacionales de los países.
El mundo vuelve a mirar a Davos, no como una postal alpina sino como un espacio donde se discuten las tensiones que atraviesan al sistema internacional. La edición 2026 del encuentro se desarrolla en un contexto marcado por la incertidumbre económica, la fragmentación política y la revisión de alianzas que durante décadas parecieron inamovibles. A diferencia de otros años, el clima no está dominado por promesas de crecimiento sostenido, sino por la necesidad de adaptarse a un escenario más volátil y competitivo.
En las reuniones y paneles se repiten temas que atraviesan a todas las regiones: inflación persistente, endeudamiento elevado, cadenas de suministro vulnerables y un avance tecnológico que supera la capacidad de regulación de muchos Estados. El Foro Económico Mundial vuelve a reunir a jefes de Estado, líderes empresariales y responsables de organismos financieros, pero esta vez con menos certezas y más preguntas sobre el rumbo global.
Estados Unidos busca reposicionarse como actor central en la economía internacional, mientras Europa debate cómo proteger su industria sin caer en un cierre comercial que la debilite. Asia insiste en que los indicadores tradicionales ya no reflejan el verdadero crecimiento, y los países emergentes reclaman mayor participación en la toma de decisiones que afectan a todo el planeta. La inteligencia artificial, la transición energética y la seguridad alimentaria aparecen como ejes que concentran atención y generan tanto expectativas como temores.
Más allá de los discursos públicos, Davos sigue siendo un espacio donde las decisiones clave muchas veces se gestan fuera de escena, en encuentros privados y negociaciones discretas. En ese contexto, el foro ya no intenta construir un consenso único, sino gestionar una transición compleja hacia un nuevo equilibrio global. La sensación compartida es clara: el orden mundial está cambiando y, aunque nadie tiene todas las respuestas, Davos se ha convertido nuevamente en el lugar donde esas transformaciones empiezan a tomar forma.