Científicos advierten que el fin del mundo estaría en su momento más cerca en décadas.
El Reloj del Apocalipsis volvió a avanzar y encendió una nueva alarma global sobre el estado del planeta. Este indicador simbólico, creado por el Boletín de Científicos Atómicos, marca cuán cerca se encuentra la humanidad de una catástrofe global causada por el propio accionar humano. En su actualización más reciente, los expertos señalaron que el mundo atraviesa uno de los momentos más peligrosos desde la creación del reloj, con factores de riesgo que se acumulan y se potencian entre sí.
El reloj no mide el tiempo real, sino el nivel de amenaza existencial. Desde su creación en 1947, ha reflejado los temores asociados principalmente al uso de armas nucleares. Sin embargo, con el paso de los años, el concepto se amplió para incluir nuevas amenazas como el cambio climático, la desinformación, las pandemias y el desarrollo acelerado de tecnologías emergentes sin marcos regulatorios claros. Cada ajuste busca enviar un mensaje claro a líderes políticos y a la sociedad global.
Uno de los principales motivos del avance del reloj es el aumento de las tensiones geopolíticas. Conflictos armados prolongados, la modernización de arsenales nucleares y la erosión de tratados internacionales de control de armas generan un escenario de alta inestabilidad. Los científicos advierten que la falta de diálogo entre potencias nucleares incrementa el riesgo de errores de cálculo con consecuencias irreversibles. La amenaza no es teórica, sino tangible y constante.
El cambio climático ocupa un lugar central en las advertencias actuales. El aumento de temperaturas, los eventos climáticos extremos y la pérdida acelerada de biodiversidad son señales claras de un sistema en desequilibrio. A pesar de los compromisos internacionales, los avances resultan insuficientes frente a la magnitud del problema. Para los expertos, la inacción climática ya es una forma de riesgo global que afecta directamente la seguridad humana.
Otro factor clave es el desarrollo de tecnologías disruptivas. La inteligencia artificial, la biotecnología y los sistemas autónomos avanzan más rápido que las regulaciones destinadas a controlarlos. Los científicos alertan sobre el potencial uso militar de estas tecnologías y la posibilidad de que decisiones críticas queden en manos de algoritmos sin supervisión adecuada. La combinación entre tecnología, poder y falta de gobernanza genera un escenario especialmente preocupante.
A pesar del tono de alarma, los expertos subrayan que el Reloj del Apocalipsis no es una sentencia inevitable. Es una advertencia diseñada para impulsar acción colectiva. Llaman a reforzar la cooperación internacional, reducir las tensiones militares, acelerar la transición energética y establecer marcos éticos sólidos para las nuevas tecnologías.